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PARA VIVIR NO QUIERO - PEDRO SALINAS

PARA VIVIR NO QUIERO Para vivir no quiero islas, palacios, torres. ¡Qué alegría más alta: vivir en los pronombres! Quítate ya los trajes, las señas, los retratos; yo no te quiero así, disfrazada de otra, hija siempre de algo. Te quiero pura, libre, irreductible: tú. Sé que cuando te llame entre todas las gentes del mundo, sólo tú serás tú. Y cuando me preguntes quién es el que te llama, el que te quiere suya, enterraré los nombres, los rótulos, la historia. Iré rompiendo todo lo que encima me echaron desde antes de nacer. Y vuelto ya al anónimo eterno del desnudo, de la piedra, del mundo, te diré: "Yo te quiero, soy yo". Propuesta didáctica: utilizaría este poema para trabajar los distintos tipos de pronombres. Es decir, los alumnos y las alumnas tendrán que señalar en el poema los pronombres que encuentren y clasificarlos según tipo de pronombre, género y número. [El link del audio del poema se puede encontrar en el título]

Viaje al Cañón de Río Lobos (Soria)

El Cañón de Río Lobos , situado en la provincia de Soria, es uno de los parques naturales más espectaculares del país, y, sin duda, se merece una visita. Es por ello que en esta publicación te daré una serie de recomendaciones para una pequeña escapada de fin de semana a este maravilloso lugar. Ermita de San Bartolomé, situada en el Cañón Ya que se sitúa en Soria, una de las provincias menos pobladas de España, el acceso es algo complejo (que no imposible). Es por eso recomendable ir hasta allí en coche, o, en su caso, en autobús. El viaje no es largo, pues Soria se sitúa a unas 2 horas media o 3 horas de Bilbao (unos 234 km ). No obstante, si eres de los que se cansa pronto, siempre puedes hacer una parada en Burgos. Una vez allí, ya que el viaje será a la Castilla más profunda, lo mejor es optar por hospedarse en una Casa Rural. No hay nada como una Casa Rural para disfrutar de un fin de semana de relax. Además, es fácil encontrar Casas Rurales por menos de 70 euros, ¡de...

La literatura en el aula

Recuerdo perfectamente por qué decidí meterme en la carrera de Filología. Era una de esas raras personas que disfrutaba con los análisis morfológicos y sintácticos, en general, con todo lo que tuviese que ver con la lingüística. Recuerdo que también no sentía una especial atracción hacia la literatura. Me gustaba, pero no era lo que más motivaba. ¿Por qué voy a pasarme horas leyendo líneas y líneas de palabras, si puedo verme una película adaptada en menos de dos horas? Una vez inicie mi carrera, comencé a descubrir un mundo que, aunque lo hubiese tenido cientos de veces ante mis ojos, me fascinaba. No sé si fue por la madurez que viene consigo el ser un estudiante universitario, el salir de la monotonía de Erandio, el pequeño pueblo de la margen derecha del que provengo, y descubrir caras e historias totalmente desconocidas para mí, e incluso ir construyendo historias fascinantes a medida que pasaba el tiempo. O quién sabe, quizá no había dado hasta ese momento con el profesor a...